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Nos vemos en la vereda

El Rosa y una pasarela de retratos a cielo abierto

El Museo Provincial de Bellas Artes “Rosa Galisteo de Rodríguez”, dependiente del ministerio de Cultura, ubicado en el barrio Sur de la capital provincial (4 de Enero 1552, Santa Fe), se encuentra en pleno proceso de refacción y consolidación estructural a través de una importante intervención que incluye refuerzo de cimientos mediante micropilotes, renovación completa de salas y servicios, desagües, entre otras tareas

A la par de esta obra pública cultural, el museo permanece abierto al público con horarios especiales de verano, ambiente climatizado y propuestas para todas las edades, siempre con acceso libre y gratuito.

Pero en la vereda, lejos de verse los grandes chapones de obra empapelados de publicidad, se erige una gran galería de arte a cielo abierto; una pasarela que exhibe réplicas de obras de arte patrimoniales, retratos específicamente, para el disfrute de todos quienes circulan por la intersección de las calles 4 de Enero y 3 de Febrero en la ciudad de Santa Fe.

CARA A CARA

Dieciocho rostros de hombres y mujeres de distintas épocas rodean al Museo de Bellas Artes. Son réplicas en gran tamaño de pinturas que forman parte del acervo de El Rosa y que despiertan las preguntas sobre quiénes son esas personas y por qué están ahí.

Debido a las obras de refacción que se llevan adelante en el espacio, se instaló el cerramiento de obra o corredor seguro exterior, un cero perimetral de chapa que la empresa constructora tiene la obligación de colocar en la vereda. Generalmente, estos chapones de obra se vuelven carteleras publicitarias pero éste no fue en el caso.

Lucía Stubrin, a cargo de la coordinación del museo, explica que “el proyecto del cerco de obra con gigantografías de obras pictóricas del museo, a manera de galería a cielo abierto, fue proyectado por la DIPAI -Dirección Provincial de Arquitectura e Ingeniería- y fue ejecutado de acuerdo al pliego de licitación. Luego, el propio equipo del museo hizo la selección de las obras con la idea de darle a esa cartelería una pertenencia, una identidad más vinculada con el fin que tiene el museo: investigar, coleccionar, interpretar y conservar, pero también exhibir el patrimonio material e inmaterial que posee”.

“El museo tiene más de tres mil obras, es uno de los patrimonios más importantes del país, por su valor, por la calidad de las obras que lo integran. Para nosotros era una gran oportunidad de mostrar, de salir a la calle con una porcioncita muy pequeña del riquísimo acervo que tiene el museo” continúa la gestora cultural, para luego contar que “elegimos esta selección de retratos y los montamos con un gran trabajo de diseño, porque aunque en la exposición todas las obras tienen el mismo tamaño, en la realidad no es así. Algunas, como el autorretrato de Josefa Díaz y Clucellas por ejemplo, son muy pequeñas, pero en esta exhibición está en una escala sobredimensionada y es una buena oportunidad para ver los detalles de esa obra. Son cuadros de artistas santafesinos, de otras partes del país y también internacionales; como las dos obras que aparecen en la ochava, que son de autoría de la española Maruja Mallo, y en este momento están a préstamo en el Museo Reina Sofía de España”.

Stubrin señala que “esta idea de la pasarela de obras con retratos tiene que ver con la idea de darle humanidad al museo y también para homenajear a nuestro público de todas las edades y también representan, en cierto modo, a todas las personas que sostienen el museo, al equipo del museo que permanentemente propone una programación de calidad y pensada para todas las personas que nos visitan”.

Además de generar otro tipo de encuentro con sus públicos, en la vereda, en el cara a cara, esta composición de grandes dimensiones también busca que sea un disfrute de fácil lectura. Las personas que pasen por ahí en el auto, la bici, el colectivo o caminando, se van a encontrar con esta pasarela y quizás no haya tiempo para detenerse a contemplar. Es una intervención de alto impacto y de fácil lectura para que nadie se lo pierda.

La exposición, leída de izquierda a derecha, comenzando a mitad de cuadra sobre calle 4 de Enero, está integrada por: Emilia Bertolé, Retrato (1927); Cesáreo Bernaldo de Quirós, El pintor (Autorretrato) (S/F); Luis Gowland Moreno, El romántico (1947); María Catalina Otero Lamas, Rosina, Sira y Gianina (1936); Raquel Forner, Figura (S/F); Antonio Berni, Retrato de Mujica Lainez (S/F); Carlos Alonso, Figura en rojo (S/F); Marcia Schvartz, Elba Bairón (1995); Mirta Kupferminc, Memoria (1996); Maruja Mallo, Cabeza de mujer de perfil (1941); Maruja Mallo, Cabeza de mujer de frente (1941); Del Prete, Juan, Composición (1945); Ernesto Fertonani, Pintura 1 (1960); Emilio Pettoruti, Le philosophe (S/F); Josefa Díaz y Clucellas, Autorretrato (S/F); Arturo Guastavino, Figura (S/F); Lía Correa Morales, Retrato de niña (1933) y Humberto Spagnoli, Doña Rosa Galisteo de Rodríguez (S/F).

MUSEO SIEMPRE ABIERTO, EN VERANO Y EN OBRA TAMBIÉN

“Estamos conviviendo con la obra porque el museo está abierto, parcialmente, pero abierto al público; con menos salas de exhibición pero con propuestas y muestras que continúan durante el verano, con horarios especiales” agrega Stubrin la coordinadora.

Desde el jueves 8 de enero, el museo abre de jueves a domingo de 17 a 20 hs, y jueves y viernes por la mañana de 9 a 12 hs. El espacio está abierto para recibir a todo tipo de grupos, colonias de vacaciones, visitantes solitarios, familias; también si las escuelas quieren ir programando sus visitas para el 2026. La programación es muy variada, el museo siempre está abierto y siempre hay un equipo pedagógico muy preparado para adaptar la experiencia en el museo al interés de la cada personas y cada grupo.

Las propuestas de verano pueden consultarse acá “Enero de activaciones en El Rosa”