2024
Acrílico sobre tela, cadena de metal y hoja de cuchillo
80 x 80 x 3 cm
Mi obra se nutre de la noche y todo lo que en ella se mueve, arrastra y acecha. El miedo construye imágenes rabiosas que emergen luego de invocar la oscuridad para permanecer sobre la superficie de la tela antes de desvanecerse. La madrugada es un territorio peligroso, donde el deseo y la locura se desatan. Recorrerla puede ser una invitación a ser devorado por la oscuridad o una jauría de perros poseídos.
Busco dar respuesta a esta fantasía siniestra mediante el uso de símbolos que construyen una narrativa extraña, perturbadora. Los perros, como fantasmas espectrales que flotan en la oscuridad, marcan un contraste estremecedor con un fondo simple pero cicatrizado, como la piel de un animal herido. La cadena suelta que pendula desafiante fuera del marco, se convierte en un símbolo de lo irracional que acecha en la noche. Acá, todo es amenaza, y el silencio se corta con cuchillo.