Carbónico azul sobre papel de algodón
150 x 300 cm
A través de una pared de celosías veo el Parque Garay.
Unas pibas pasan la tarde sentadas sobre un tronco cerca del lago, mientras dos cisnes macetas conjuran su amor retorciendo sus cuellos al cielo para darse un pico.
Una leona corre despavorida con un hombrecito que, trepado a su melena, la anuncia al oído. Me gusta pensar que es una estatua de cemento que cobra vida ante tal revelación.
Nada puedo hacer de este lado de la pared. Solo mirar tal drama.
Me giro para buscarte y no te encuentro.
Grito tu nombre.