Esta obra forma parte de una serie que indaga en los problemas de la representación y la memoria y que se desarrolla en torno a interiores donde se acumulan materiales y soportes, como papeles, mesas de trabajo e imágenes inacabadas.
En la obra “Plano” se presenta uno de esos interiores, abarrotado de pilas de diarios y de cajas. Sin embargo, en el devenir de esta pintura hay un cambio de plan. El proyecto de ilusión tridimensional cede su lugar a una obturación, un plano que, a la vez esconde y deja entrever, lo que fue la idea original de la obra.
Este plano gris remite, en el contexto de la serie, a los papeles y telas en blanco que sobrecargan los interiores con contenidos vacíos. Pero también, como una cita de Malévich, impugna la tridimensionalidad, volviendo la pintura a su ser original, en la superficie de la tela.