En mi pintura, las tradiciones de nuestra modernidad sudamericana revierten su orden representacional, en búsqueda de preguntas abiertas sobre el rol de nuestra identidad histórica como eje de crisis y apuestas formales. La pintura en cera y carbón ocupa un lugar central como espacio de condensación material de mi investigación. El uso de estos materiales introduce una dimensión táctil y procesual que enfatiza la inestabilidad de la imagen, permitiendo trabajar sobre su densidad, opacidad y capacidad de transformación. En este sentido, la pintura no funciona como representación sino como una superficie activa donde los objetos y símbolos estudiados se reconfiguran y pierden sus categorías originales. En la serie “los pacientes” las figuras tradicionales de la imaginería sagrada del noroeste y el nordeste argentino se abren a un imaginario difuso entre las jerarquías simbólicas de su propia representación histórica.