Este dibujo forma parte de una serie en desarrollo en la que profundizo mi investigación sobre el dibujo con lápices de colores a través de la superposición de capas, llevando el material hacia una densidad visual que tensiona los límites entre dibujo y pintura. Pienso estas obras como una suerte de “pinturas drag”: imágenes que, por su impacto y síntesis visual, aparentan ser pinturas, pero que están construidas mediante un gesto paciente, acumulativo y minucioso propio del dibujo.
Las figuras representadas evocan cuerpos humanos, aunque están conformadas por la acumulación de prendas y objetos
Estas imágenes surgen de una reflexión sobre los estándares de belleza heteronormativos y las tensiones entre lo natural y lo artificial en la contemporaneidad. Si el cuerpo constituye un territorio de disputa política y simbólica, me interesa intervenir en sus formas de representación desde el dibujo, insistiendo en una práctica que desacelera la mirada, pone en crisis las jerarquías entre los medios y desarma aquello que parece evidente.