“Se avecina” nace de la observación cotidiana de una mujer que, durante años, permanecía asomada a la ventana de una casa vecina. Su presencia silenciosa y contemplativa, con la mirada perdida en el horizonte, despertaba la curiosidad e invitaba a imaginar aquello que observaba, esperaba o anhelaba. Con el paso del tiempo, esa figura desapareció, pero su ausencia resignificó esa imagen y la transformó en un símbolo de la espera, la introspección y los deseos suspendidos. La obra recupera ese instante entre la luz y la sombra, donde la ventana se convierte en un umbral entre el mundo interior y un horizonte incierto. ¿Qué se avecina? ¿Un cambio, un peligro, un fuego o un amor? La obra no busca ofrecer respuestas, sino mantener viva la pregunta. Desde una poética de la ambigüedad, invita a cada espectador a completar el relato desde su propia experiencia, vivencias y emociones, frente al misterio del tiempo compartido y la ausencia.