El sifón funciona por proliferación o por “manada”. El sifón solo es como el indicio de la soledad del hombre, el símbolo de la precariedad y el arquetipo del objeto solo. En cambio en serie no es el objeto abandonado y tiene también algo de manada, de proliferación y de animal por el formato medio humanoide que remite a características anatómicas humanas. El sifón de soda es también un arquetipo argentino. Es como el colectivo, la birome, tiene que ver con el amoblamiento de la cotidianeidad urbana argentina. Por otro lado, en este caso se trata del paso del vidrio al plástico, porque se están pintando sifones de plástico. Se intenta pintar y reproducir el plástico, ya no el material peligroso y efímero que tradicionalmente tenía cierta peligrosidad: había riesgo de que se rompan, se quiebren, exploten; el objeto plástico es más inocuo. Es también una reflexión en torno al estatuto del objeto cotidiano.